Es natural que cuando nuestro cuerpo está sucio y nos ponemos ropa sucia nuestra mente no esté liviana y contenta sino incomoda y deprimida. Entonces, también, cuando la moralidad no es practicada, nuestras acciones físicas y habladas están sucias. Esto causa que nuestra mente esté infeliz, incomoda y angustiada. Nos quedamos separados de la practica correcta y esto impide penetrar la esencia del Dharma en nuestra mente. Las acciones y palabras saludables dependen en una mente apropiadamente entrenada, ya que la mente comanda al cuerpo y al habla. Por lo tanto, debemos continuar en la practica entrenando nuestras mentes.
por Ajahn Chah